lunes, 16 de abril de 2007

INSTRUCCIONES PARA LEER A CORTÁZAR.

Ubíquese en una planicie revestida de verdes posibles. En aquel lugar de proporciones infinitas, trace en medio una figura geométrica con cuatro, cinco o más esquinas -según su humor- y cuyos ángulos serán iguales. Procure las estrellas. Coloque un camastro acojinado medianamente cómodo, en uno de los ángulos externos; en la esquina imperfecta de su elección, pero por fuera. Respire profundo y escupa lo inane. Acomodado, con una de sus manos acaricie el herbazal, sienta el sinople y el añil, el arrebol y el jalde, cuidando no dañar el arco iris. Haga un hoyo profundísimo y deje el resto a la gravedad. Fúndase en el centro y salga por el otro lado caminando con uno de gamuza y otro de caucho. En aquel lugar,que es el mismo, colóquese nuevamente en su asiento y, de un solo impulso, vuele lo más alto posible en línea recta, pero no tanto. Respire una nube antes de ser inficionada. Si le agrada el aire espere, luego regrese. Al comenzar el tornado relájese. No tiemble. Observe la luna y el sol. Libe su predilecta y vomite. En la laguna contigua, justo al lado de la fogata, baile diez segundos, apague la tele y llore mil lágrimas, échese a reír hasta que le duela el estómago y los nudos de la garganta se disuelvan. Si le da tiempo coma verduras, si no, un pedazo de vaca o pollo o un pez. Ahora, con o sin sentimientos, encontrados o perdidos, tome su libro y comience a leer y aunque entienda todo, siga leyendo y leyendo y si quiere tómese otro placebo.

Víctor Alvarado.

mayo 2004.

PUBLICADO EN EL NÚMERO UNO DE LA REVISTA

PUBLICARTE, NOVIEMBRE 2005

2 comentarios:

Isaí Moreno dijo...

¡Excelente!
Un saludo, Víctor.

Victoria Garay dijo...

¡Está genial!
Besote.